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Tema: Desafíos para la Educomunicación en un Mundo Interconectado
Introducción
En la actualidad, vivimos en una era donde la globalización y las tecnologías digitales han transformado radicalmente la manera en que las personas acceden, producen y comparten información. En este contexto, la educomunicación se presenta como un campo esencial que busca integrar procesos educativos y comunicativos con el fin de promover una ciudadanía crítica, participativa y consciente. Sin embargo, esta tarea no está exenta de dificultades. La interconexión global plantea retos vinculados a la saturación informativa, la desinformación, la brecha digital y la necesidad de repensar los modelos pedagógicos tradicionales.
Desarrollo
Uno de los principales desafíos para la educomunicación en un mundo interconectado es la sobrecarga de información. El acceso inmediato a contenidos de diversas fuentes ha generado un entorno en el que no siempre es posible distinguir entre información verificada y noticias falsas. La desinformación y la manipulación mediática se convierten en obstáculos que afectan tanto a estudiantes como a docentes, demandando nuevas estrategias educativas que fomenten el pensamiento crítico y la alfabetización mediática. En este sentido, la educomunicación debe dotar a los individuos de herramientas para analizar, contrastar y producir mensajes de manera responsable.
Otro desafío relevante es la brecha digital, que persiste a pesar de los avances tecnológicos. No todas las comunidades tienen acceso a internet o a dispositivos adecuados, lo que limita las posibilidades de participación en el ecosistema digital. Esta situación reproduce desigualdades sociales y educativas, afectando especialmente a poblaciones rurales o en situación de vulnerabilidad. La educomunicación, entonces, tiene la tarea de generar propuestas inclusivas que garanticen el derecho a la información y la educación para todos, reduciendo las brechas existentes.
Asimismo, los modelos pedagógicos tradicionales se ven desafiados por las nuevas dinámicas de interacción en entornos digitales. La figura del docente como único transmisor de conocimiento ha sido reemplazada por un modelo en el que estudiantes y educadores se convierten en co-creadores de saberes. La educomunicación debe adaptarse a este cambio, promoviendo metodologías participativas y colaborativas que permitan aprovechar el potencial de las tecnologías sin dejar de lado la dimensión humana de la educación.
Finalmente, un reto fundamental es la construcción de ciudadanía digital. En un mundo interconectado, no basta con acceder a la información; es necesario aprender a convivir en entornos virtuales, respetando la diversidad, evitando discursos de odio y utilizando los medios para la transformación social positiva. La educomunicación se convierte así en un espacio clave para fomentar la ética, la responsabilidad y la solidaridad en la interacción digital.
Conclusión
La educomunicación en un mundo interconectado enfrenta desafíos complejos pero también oportunidades únicas. La sobrecarga informativa, la desinformación, la brecha digital y la necesidad de repensar los modelos pedagógicos exigen un replanteamiento profundo de las estrategias educativas y comunicativas. Sin embargo, estos retos pueden transformarse en posibilidades para construir una educación más inclusiva, participativa y transformadora. Apostar por la educomunicación significa apostar por la formación de ciudadanos críticos y responsables capaces de desenvolverse con autonomía y ética en la sociedad digital. Solo así será posible avanzar hacia un futuro donde la comunicación y la educación se conviertan en motores de equidad y democracia.
La educomunicación no solo debe entenderse como una respuesta a los retos de la digitalización, sino también como un espacio de innovación social y cultural. En un mundo interconectado, donde las barreras de tiempo y espacio se diluyen, resulta imprescindible fomentar un aprendizaje dialógico que promueva la construcción colectiva del conocimiento. La incorporación crítica de las tecnologías puede abrir caminos hacia una educación más horizontal, inclusiva y adaptada a las necesidades de las comunidades, siempre que se enfoque desde una perspectiva ética y humanista.
Superar los desafíos de la educomunicación requiere del compromiso conjunto de instituciones educativas, gobiernos, medios de comunicación y la ciudadanía en general. La formación digital no debe limitarse al uso de herramientas tecnológicas, sino incluir valores como la responsabilidad social, el respeto y la empatía en los entornos virtuales. Solo así será posible aprovechar la interconexión global para transformar la educación en un proceso que no reproduzca desigualdades, sino que genere oportunidades de desarrollo sostenible, equitativo y democrático para todas las personas.
Referencias bibliográficas
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